ASASVE

La Guerra de la Independencia 1808-1814 "Cruzada de Liberación o Guerra Civil"
Lunes, 10.12.2007, 17:56 (GMT2)

LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA 1808-1814 “CRUZADA DE LIBERACIÓN O GUERRA CIVIL”

Las vergonzosas abdicaciones de Bayona tuvieron lugar los días 5 y 6 de mayo de 1808. Algunos días antes se había producido el patriótico levantamiento del valeroso pueblo de Madrid contra los invasores, el 2 de mayo.... el pueblo de Madrid armado y envalentonado es capitaneado por los oficiales Daoiz y Velarde que se hacen fuertes en el Parque de Artillería, lucharán y morirán con heroísmo, convirtiendo su muerte, en un ejemplo de valentía y de resistencia frente a la opresión extranjera. A partir de aquí, aparecen los primeros conatos de sublevación patriótica hispánica contra el invasor revolucionario. Y finalmente el inicio de la guerra civil y la lucha para expulsar a los franceses. Con ello iba a dar comienzo una terrible guerra que duraría 6 años. Y en el que los españoles no tan solo se verían en una sanguinaria lucha para expulsar a los franceses, sino que también los aires revolucionarios franceses nos llevarían a una guerra civil entre españoles; de una banda los patriotas o fernandinos y de la otra los josefinos, juramentados o mas comunalmente llamados afrancesados. Aunque el 2 de mayo ha sido muy exaltado, nos convendría hacer una pequeña reflexión de lo acontecido para aclarar los pormenores del alzamiento y el apoyo de una gran parte de la población, junto con una parte destacada de la aristocracia, el ejército, la iglesia y los llamados intelectuales o liberales; que apoyaron al intruso.

Tenemos que tener en cuenta que el 2 de mayo tiene un significado especial en la historia de España por cuanto, juntamente con la manifestación patriótica y la rebelión contra el invasor, significa la defensa espontánea de una soberanía nacional a la que habían renunciado los jefes naturales empezando por la pasividad de las instituciones a la neutralidad del ejército. A finales de mayo, toda España se ha levantado en grito de guerra contra los franceses. Con el levantamiento se produce el derrumbamiento del Estado y la aparición de los conceptos, propiamente dichos de nación y patria. Desde luego, no todos los españoles se levantaron contra Napoleón, aspecto que podremos analizar más adelante. Precisamente la fecha del 2 de mayo lo que supuso fue que los españoles tuvieron que elegir su bandera. Dando inicio no solo a una guerra de independencia, sino a una guerra civil. Aunque algunos historiadores podrían clasificarlo de lucha armada o guerra civil, yo, prefiero clasificarlo de lucha social por la supervivencia de un pueblo traicionado y manipulado por sus gobernantes, que vendieron la nación al mejor postor.

El español, un pueblo identificado con la monarquía tradicional y hereditaria de los Borbones, se vieron enfrentados a sus compatriotas, defensores de los aires revolucionarios y liberales, heredados de la revolución francesa de 1789, que derrocó a la monarquía francesa de Luis XVI. Aquella lucha estuvo maquillada y enmascarada tras el telón de un dictador, llamado así mismo Emperador de los franceses, que impuso por las armas a un plebeyo, su hermano José, como Rey de España, ultrajando la tradición de la Divina Providencia de la Corona de España, depositada en la dinastía de los reyes de la Casa Real de los Borbones. Tras la muerte del Rey Carlos II de España, muerto sin descendencia provocó un cisma en las coronas europeas que les llevó a un terrible enfrentamiento en que las coaliciones se disputaban un bando u otro Borbones o Austrias en la Guerra de Sucesión a la Corona de España. Con la derrota de los Austrias se corrió un tupido velo a cerca de 200 años de la historia de la Casa Real de Austria en nuestro país.

La Guerra de la independencia 1808-1814, abrió una grieta en la capa social española, provocando una serie de enfrentamientos entre la población, los aires liberales y revolucionarios que destruirían nuestro patria, empezaron a hacer mella entre los intelectuales, los llamados afrancesados, josefinos o juramentados, que traicionaron a su patria y a su Rey, vendiéndose al enemigo extranjero.

Pero viendo la acción loable de aquellos españoles, que antepusieron sus vidas por las de otros, sacrificándose por su patria, en horas muy críticas para la nación. Por ello tendríamos que analizar desde nuestra perspectiva actual, la falta de ese patriotismo, ya caduco en nuestra sociedad, una sociedad sin rumbo y sin valores. El patriotismo se identifica como tal con la profesión de ciertos principios políticos, religiosos u otros. Quienes no los profesan, o los contradicen, no son patriotas, no son buenos españoles; casi podría arriesgarme a decir, que no son españoles. Son los “antipatria”. Con semejante disposición de ánimo, todos los obstáculos se remueven fácilmente, y resulta posible hacer, invocando la patria, lo que, a juicio de otros hombres, menos convencidos del valor eterno en sus opiniones personales, puede conducirla tan solo a destruirla. Esta disposición trágica del alma española, inmolada en su propio fuego, produjo ya en nuestro pueblo mutilaciones memorables, que tienen un rasgo común con el resultado inmediato del enfrentamiento entre españoles durante la Guerra de la Independencia, los enfrentamientos entre absolutistas y liberales tras la guerra, que nos llevarían a tres guerras civiles “Guerras Carlistas” y finalmente nuestro último baño de sangre, la Guerra Civil de 1936.

Pero con todo ello deberíamos preguntarnos, tal y como se hicieron la misma pregunta nuestros antepasados...si hoy en día puede existir un peligro contra la Patria, y por ello sería necesario organizarse, para no volver a recrear el desastre que sufrió nuestro ejército en 1808. Pues si, como historiador y soldado del Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat, tenemos el derecho y el menester, que en todas las encrucijadas de la historia las miradas de salvación convergen hacia encuadramientos organizados militares. Dos ejemplos nos bastarían: Aunque, son ya historia, continúan viviendo en nuestro recuerdo. Corrían los primeros años del siglo XIX. Los ejércitos de Napoleón han entrado traicionadamente en España y la intentan sojuzgar, como ya lo hicieron con el resto de Europa. Pero un Dos de Mayo, que los españoles nunca olvidaran, como tampoco olvidaran los norteamericanos el 7 de diciembre de 1941, cuando el Japón atacó Pearl Harbour, o el 1 de septiembre de 1939 cuando Alemania invadió Polonia, desencadenando el conflicto más sanguinario de la historia de la humanidad.

El Dos de Mayo, será para España el Día de la Infamia, cuya gesta se conmemora anualmente como la FIESTA DE LA INDEPENDENCIA, aunque hay que recordar que no tan sólo fue una guerra de liberación o cruzada contra el enemigo extranjero, sino también una guerra civil entre españoles...aunque algunos historiadores no quieran reconocerlo, la guerra contra Napoleón no fue tan unánime como han querido hacernos ver. Como ya explicaba en las primeras líneas de esta introducción, referente a los oficiales del Ejército Español, Ruiz, Daoiz y Velarde, haciéndose eco del sentir del Pueblo, lanzan su rebeldía por las calles madrileñas y escriben con su sangre sublimes gestas. Llega la noticia a D. Andrés Torrejón, alcalde de Móstoles, quien inflamado de ardor patriótico arenga a España con su proclama “¡La Patria esta en peligro! Españoles, ¡acudid a defenderla!” ¡Y cómo no iban a acudir los hombres a la lucha, si las mujeres y los niños asombraban al mundo con su heroísmo! Y hasta en los lugares más apartados se organizan guerrillas para salvar la Paz de la Patria que unos extranjeros habían profanado.

Y así, lentamente, se va creando el Ejército Salvador, el verdadero Ejército del Pueblo, pero también un Ejército que se verá enfrentado en diversas ocasiones a lo largo de toda la guerra con otros varios miles de españoles que eligieron la bandera tricolor de la revolución francesa, como designio de su lealtad a un Rey extranjero. Aquel Ejército curtido en tantas batallas contra los franceses; como El Bruch, Bailén, Zaragoza, Gerona, Figueras, Rosas, Barcelona, Salamanca, Cádiz, Arapiles, Vitoria, San Marcial etc... España había necesitado su Ejército para devolver a su pueblo, la ansiada Paz y tranquilidad, el trabajo y el honor robado a sus hogares por los ejércitos franceses de ocupación. Por ello la Patria, tiene el derecho de exigirnos a todos: sacrificios, desvelos y hasta la propia vida. Por ello no hay que olvidar que la indisoluble Unidad de la Nación Española, patria común e indivisible de todos los españoles, fundamente nuestra PAZ, evitando trágicos enfrentamientos, las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su unidad e integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

En conclusión y para finalizar esta reflexión... tenemos que ser conscientes y dignos de nuestros antepasados que tanta sangre derramaron sin pedir nada a cambio cuando la Patria en peligro les reclamó, y como tal entregaron sus vidas en las gestas más heroicas de nuestra historia. Y como colofón final deberíamos preguntarnos a nosotros mismos, ¿Qué es, pues el Ejército? El Ejército somos todos los españoles, unidos y organizados en defensa de la Patria. Como dijo el coronel de infantería Siforiano Moron Izquierdo; Es la suma de las voluntades de ¡VENCER! para la salvaguardia de lo permanente.

David Odalric de Caixal i Mata
Historiador Militar
Miembro de la Real Hermandad de Veteranos de las FAS y la Guardia Civil

David Odalric de Caixal i Mata


Copyright © 2007 by ASASVE. Todos los derechos reservados.